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Llegaron el sábado a mi puerta 2 señoras Testigos de Jehová. A mí nunca me habían intentado convencer demasiado, y eso que durante años viví en frente de una iglesia, (parece que en España no tenían tanta confianza en mi salvación).
Me invitan a una celebración porque había resucitado noséquién y yo muy amablemente les digo que es que soy atea. Que muchísimas gracias pero no.
Después de que la señora estuviera un rato intentándome convencer de que la evolución no tenía sentido porque todo el mundo ve que los monos no tienen hijos humanos 🤐, se dio cuenta de que por ahí no iba a conseguir nada.
Atacó otro frente:
- Pero Dios lo que nos da es esperanza. La idea de que vivimos con un propósito, que no hemos llegado aquí accidentalmente.
- Ya, si entiendo que es mucho mejor vivir así. Pero es que la existencia de Dios no tiene sentido para mí.
La señora flipa.
- Entonces tú crees que la vida no tiene sentido. Que no hay nada más allá.
- Efectivamente. Creo en un sentido dentro de la propia vida. No más.
- Tiene que ser muy duro vivir así.- Me dice, ya sin soberbia.
- Lo es, señora.
Lo es.



Dame la mano,
necesito una mano
(y no al cuello)
tengo las mías en carne viva
de no arañarme.
Respira flojito
que yo te aprenda
estoy sin aliento
de estar parada.
No me comprendas,
ojalá nunca lo entiendas,
sólo no me niegues la salida
que estoy buscando.

- Cuando crees que no vales, sólo estás con quien te lo confirma.

#tengounaamigaquemesalvalavida

Vuelves




Vuelves.
El tiempo seco.
Las mismas calles de tus primeras veces:
Ahí tu primer beso,
ahí tu primera cerveza.
ahí tu primera decepción.
El olor a ropa limpia...
La niña torpe de la que huyes recorriendo el mundo...
Todo sigue igual,
menos tú.
Acaso...

Hermana... recuerda tu nombre




Hermana
he estado pensando en ti,
hermana...
pertenecemos a la misma clase,
así que, hermana,
estaré pendiente de ti.

Apuesto a que crees
que no sé nada 
mas que cantar blues,
oh hermana, tengo noticias,
yo valgo mucho
ojalá sepas
que tú vales mucho también.



Oh, a golpes, 
he recorrido ese camino solitario 
y he visto un montón de soles ponerse,
pero, confía en mí 
nada en la vida acabará conmigo.

Así que déjame decirte algo, hermana: ' 
Recuerda tu nombre.
Ningún huracán
te robará tu ser.

Hermana mía,
no tenemos mucho tiempo
así que ponte a bailar,
porque esta que está aquí,
se está sintiendo muy bien.


Miss Celie's blues
El color púrpura
Soy la mujer de los pies llenos de arena,
la que lleva el mar en los ojos,
la que adora las tormentas.
Soy la ladrona de amaneceres,

la reina de las malditas,
la que quemaron en la hoguera.
Soy la boca ensangrentada,
la madre eterna,
la loca que aúlla embravecida,
a la que han violado en todas las guerras.
Y en todas las paces.
Soy la hermana,
la bruja,
la esclava,
la puta,
la enferma.
Soy la hembra enfurecida
que no ha olvidado la tierra.
Soy la diosa,
soy la perra.
Soy ésta,
y esa,
y aquella,
y aquella,
y aquella...



Porque lloras te crees débil.
Pero nadie es tan fuerte
como quien enseña sus cicatrices.

Soy como el globo que se escapa del niño al que su padre no le comprará otro.
Por querer volar cuelga de la rama del árbol más cercano ya sin colores brillantes, ya sin aire orgulloso. Estará ahí mirando al mundo, siendo basura, hasta que haya elecciones y arreglen el parque. No van a llevar la grúa sólo por quitarlo...
A veces ve pasar por abajo otros Doraemons y la Patrulla Canina al completo, hinchados y sin rasguños, limpios, juntos, fuertemente sujetos por la mano que los rellena.

- ¿Mereció la pena?- Preguntan, apenados, viendo cómo se lo está comiendo el sol.
- Sin ninguna duda- y se retira una mierda del pájaro que hizo hoy su primer intento de vuelo- Sin ninguna puta duda.

Tiempos de guerra



Y yo que soñé en tiempos de paz con mancharme las manos.
Que derruí los pilares que me fueron ofrecidos y construí de madera una cabaña.
Que dejé de creer en las fronteras y me paseé por la línea de fuego enemigo con un escudo imaginario.
Yo, que hubiese dado mi vida por algunas mentiras,
hoy
me cabe el mundo en un ombligo.
Soy mi guerra.

Todos los gritos de ¡queredme! que no fueron escuchados.
Algún deseo malsano por pura venganza.
El dedo que metí en la llaga en ocasiones.
La orilla que no pude alcanzar.
Tu puerta cerrada.
También soy eso.

Sincericidio

Una noche, hace algunos marzos, me atravesó un rayo.
A mí,
que me enseñaron desde los libros y los atriles que el amor enloquece, atormenta, obsesiona, duele.
 Arrastré mis ganas muchos meses...
Escribí mil mensajes no enviados y esperé impaciente la respuesta.
 Cuando la vida nos enfrentó yo vertí demasiado en aquellos ojos incrédulos.
Nunca aprendí a disimular.
Demasiado fácil. Demasiado intensa.
Como quien rememora la batalla,el lunes siguiente, entre distintas cafeínas, le contaba a un amigo  lo que para mí era un principio. 
No hizo falta que me lo dijera pero lo hizo: 

- ¿Cómo se te ocurre decirle todo eso? ¿Le has contado la verdad?

Has cometido "sincericidio".-

Sin haber nunca escuchado esa palabra, entendí.
Me devastó y paseé un deseo durante mil kilómetros.
Hoy ya no están ni el amigo ni el rayo que me fundió dos veces,
pero aprendí que si gusto con límites es que no gusto,
que si me prefieren callada, es mejor no estar.
Me quedé con la palabra...
Y escribí un libro de poemas.


Culpa mía



- Estudia- decían.

Esfuérzate, trabaja, sal del hoyo, disfruta, no tanto, no llames mucho la atención.
Sé digna, paga impuestos, cómete la ensalada, tranquila, no hables de política, esos pantalones no se llevan, todo se puede mejorar. Sigue estudiando, tú siempre la cabeza alta, recogerás lo que siembres, el pelo mejor largo, venga, el último empujón.

No habrá sido suficiente- pienso- mientras busco el pegamento para arreglarme el zapato.